Luego de meditarlo una y otra vez encontré que la mejor manera de revivir y aclarar un poco la maraña de sentimientos que tengo metidos entre el pecho era contándotelo a vos que me estás leyendo. Acá te comparto mi
Resulta que este sábado que pasó quedé con mi novia para ir al Love Fest en el estadio Ricardo Saprissa junto con unos amigos de ella. Luego de terminar el concierto y de esperar a que se despejara un poco la salida de Tibás partimos de regreso a Cartago.
Llegando a las inmediaciones de la ULACIT, por el periódico La República cerca de la 1:00am, la amiga de mi novia que nos llevaba en su carro se brincó un alto que está casi llegando al edificio del Ministerio de Trabajo con tan mala suerte que un carro que venía bajando hacia la intersección nos golpeó bastante fuerte en un costado (justamente donde venía su servidor).
Esos instantes antes de que el otro carro nos chocaron fueron momentos donde ciertamente temí por la vida de mi novia y por la mía propia. Los segundos previos donde vi venir al carro hacia mi, fueron eternos. En parte el instinto de sobrevivencia y la adrenalina hicieron que tratara de proteger a mi novia del impacto pero el golpe fue tan fuerte que terminamos golpeándonos en la cabeza.
Gracias a Dios ese golpe fue el único daño físico que tuvimos que lamentar. El automóvil donde íbamos estaba asegurado y el único daño que tuvo fue la rueda trasera y el bumper (que recibieron de lleno el impacto). Mas el susto que nos llevamos fue muy grande.
Luego del ritual de rigor post-accidente (Tránsito-INS-Grúa) y para no hacerles muy larga la historia fuimos llegando a la casa a las 3:00am y durmiéndonos casi a las 4:15am. La adrenalina nos tuvo despiertos todo ese rato, pero ya al acostarnos y empezar a revivir lo que recién habíamos pasado fue cuando las emociones llegaron todas de golpe.
Al pie de la cama de mi novia, lloramos, largo y tendido. Abrazados. Ahora conscientes de lo cerca que estuvimos de haber dejado este mundo. En mi mente y sobre todo en mi corazón no dejaban de pasar esos segundos antes, durante y después del choque. Llegaron en tromba las caras de familia, de mis amigos, de mis compañeros de trabajo, de toda esa gente que aprecio y a la que hubiera dejado atrás.Pero sobre todas las imágenes, estaban los ojos de ELLA. Comprender que pude haberme ido sin despedirme de ella, que no podría verla otra vez aún hace que me den escalofríos. Y esa noche arrodillados, abrazados, nos dimos cuenta de lo mucho que significa el uno para el otro.
Este 14 de febrero que pasó no hubo flores, ni regalos, ni cena, ni serenatas. La sobrevivencia de ambos fue el único regalo que tuvimos el uno para con el otro. Y la gratitud hacia el cielo por habernos permitido vivir un día más quedará guardada en lo más profundo de mi corazón, para esos momentos donde uno busca la iluminación para afrontar los retos de esta vida.
Hoy puedo ver a los ojos a mi china y decirle con toda la sinceridad que hay en mi ser que la amo, que estoy dispuesto a dar mi vida por ella si fuera el caso y que una vez más, el destino nos demuestra que nuestros caminos se cruzaron en el momento indicado para enseñarnos que amar y ser amado es uno de los caminos que hay en esta vida para encontrar la felicidad.
PD: como me costó sacar el rato para postear esto. En parte por el trabajo, en parte por el cansancio y en parte porque revivir todo de nuevo es duro. Ojala no tengan que pasar por lo que pasé yo, y si es así que sea unicamente el susto.
